Mundo de ficçãoIniciar sessãoSubí a la van manteniendo la vista baja para evitar encontrar la mirada de nadie y me senté en el primer asiento libre que hallé, junto a la ventanilla. Las luces externas del Cubo entraban en el vehículo a oscuras, proyectando mi reflejo contra el vidrio. Una cara que me costaba reconocer.
Todavía estaba agitada, en ascuas, como esperando cualquier excusa para estremecerme y que se me erizara la piel.
Evité cerrar los ojos, porque ya tenía suficiente con las sensaciones físicas







