Mundo de ficçãoIniciar sessãoNos derrumbamos juntos en el sofá, sudorosos, sin aliento, aquella intensa descarga física y emocional aplazando la necesidad de hablar de lo que ocurriera. Me atrajo entre sus brazos y besó mi frente con un suspiro entrecortado.
—Perdóname, mi vida, por favor —musitó.
Alcé la cabeza para hallar sus ojos castaños, que me observaron con un destello de temor que se reflejaba en toda su expresión. Acaricié su cara con suavidad, en silencio, enjugando el sudor de sus sienes.







