Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstaba sentado a la mesa de cara a los ventanales, la computadora abierta ante él, una tablet y un teléfono al alcance de la mano, el tipo alzó la vista cuando entré y me indicó que fuera a sentarme frente a él. Obedecí sin atreverme a formular ninguna pregunta.
—Buenas tardes, señorita Walsh —me saludó con el mismo tono distante y desapasionado de la otra vez—. El señor Ellis está ocupado, d







