El templo de la diosa madre quedó en el pasado, así como esa mujer que parecía un vaso de licor intolerable para la diosa de las profundidades, Sedna.
—¿No la tragas?
—¿Eh…?
—¿No te cae bien? —Cambie la expresión, esperando que ahora sí sea capaz de entenderme.
—Para nada. La primera noche que mi novio-... Mi pareja. —Se corrigió. —Me llevó a casa de sus padres, quería presentarme de forma oficial a la familia. Ella fue una que se portó bastante grosera conmigo.
Siguió caminando y a pesar de su