Horas de trabajo y esfuerzo continuo se plantaron bajo mis ojos como dos sacos oscuros, dudo que desaparezcan después de descansar, lo más seguro es que tenga que dedicar unos cuantos cuidados a mi rostro con tal de que desaparezcan.
—¿La comida está lista? El banquete va a comenzar.
Un mesero entró sin previo aviso a la cocina, un acto que me sorprendió he hizo que me voltee para verlo.
—Antes de servir tiene que venir Sedna a supervisar los alimentos, aquellos que no sean de su agrado los deb