Mi segunda noche en Francia, muy diferente a la primera al contar con la calidez de un techo que me resguarde no solo a mi, si no también a esa maravillosa amiga que encontré en mi camino y ahora me acompaña contando el dinero que logramos reunir.
Un total de 345 francos, nos quedaron a la mano unos seis pedazos los cuales no dudamos en apartar para saciar nuestra hambre nocturna.
-De este dinero hay que restar lo que pagaremos mañana a la dueña de la habitación.
-Eso es 80 francos. ¿Cierto?
-L