La ciudad fue justo como Moros la describió. Grande y basta, con miles de oportunidades diferentes para las mujeres como yo.
O bueno, no quiero decir exactamente como yo.
No creo que la mayoría de ellas hayan escapado de sus pueblos después de haber asesinado a sus esposo con veneno. Dejando el cuerpo en descomposición en la habitación matrimonial y su alma en pena vagando por la eternidad después de que te volvieras la querida de la propia muerte.
Sí, la muerte resulto estar enamorada de mi. P