Nunca fui la más grande fanática de los viajes a largas distancias, los repudió desde el momento que tuve que salir de mi pueblo y afrontar la desagradable experiencia de que Rayn me obligará viajar con el chófer por la tan ridículo y gran razón de que sus ojos repudiaban el tenerme cerca.
Una vergüenza muy grande, para ser sincera.
No tuve los ánimos de ver los paisajes a mi alrededor, las montañas elevarse en el horizonte y el cielo perderse entre el verde de ese manto de vida. Siendo tan jov