Emma:
Todos en la cafetería me miraban como si fuese un bicho raro, lo que hizo Mikael fue algo impulsivo y arriesgado, pero debo admitir que me gustó.
—No puedo creerlo Emma, lo hizo público —Jessie soltó una risita.
—Lo se, tampoco puedo creerlo.. No sabía que lo haría —susurré.
—Pues ya viste —me sonrió—, ahora, vamos al salón a terminar la clase.
Ambas nos fuimos al salón.
Estaba pensando todavía en la reacción de mi mamá cuando Axel se apareció en mi departamento, quería morirme pero sabí