Hardin Holloway
– ¡Para! – Un largo silencio se extendió – ¡Para! Para el coche ahora.
Livy se estaba volviendo cada vez más neurótica. Mi conductor frenó el coche, haciendo chillar los neumáticos. Un humo subió del exterior, nublando nuestra visión lateral de la carretera.
– ¿Qué está pasando? – Bajé del coche, intentando seguirla en su rápida caminata.
Livy parecía sofocada. Se arrancó la gargantilla que la oprimía el cuello y comenzó a rasgar el vestido. Mierda... ¿Qué he hecho? ¿La he oblig