Voy a tomar lo que considere necesario.
Livy Holloway.
Quería llorar. Hardin me estaba abrazando fuerte, mientras Juan prácticamente insultaba a Maila, caída en el suelo. Mis ojos apenas podían creer lo que estaba viendo en ese momento. Un conflicto se apoderó de mí. Ya no sabía qué pensar. ¿Qué debía hacer?
– ¡Para con esto! – Grité.
– Vamos, usa tus piernas. ¡Sé que puedes! Ya no tienes que fingir.
Maila lo miró fijamente. Parecía enojada. Pero yo le creía. Los momentos en que estuve cuidando de su salud, alimentándola, incluso pon