Daren Holloway
Todo iba muy bien hasta que ella sacó aquel maldito papel del bolso. Eran nuestras palabras hasta ese momento. Yo llevaba unas malditas gafas de sol en pleno mediodía porque el idiota de mi hermano decidió golpearme la cara con más fuerza de la que debía.
Debía ser el tipo más imbécil del mundo. Estaba sentado en el tribunal, luchando por una maldita niña que sabía que no era mía. ¿Qué no haría a cambio de unos millones? Aquel juez estaba arruinando mis planes mientras me miraba