Amanda estaba en la cama, de lado, con la carta apretada contra el pecho como si aquel papel fuera lo único que todavía la sostenía.
Lloraba sin sonido, con el cuerpo temblándole de forma irregular, respirando a medias, intentando no perder el control del todo. El papel se arrugaba entre sus dedos, húmedo por las lágrimas, tibio por el contacto con su piel.
¿Cómo era posible que ese niño se hubiera transformado en Eric Sanders?
La pregunta se repetía una y otra vez, sin respuesta. Evan Cross. E