La tensión que se forma en el ambiente fue palpable. Valentín se puso de pie, aún con el bebé en los brazos dormido. Yo dudé, habría dado que predecir algo, pero tartamudeé. Entonces Valentín, al notar que yo estaba perdiendo el control absoluto de la situación, se aclaró la garganta.
— Es un gusto conocerlos — dijo — . Mi nombre es Valentín — afirmó, mientras avanzaba hacia donde estaba el hombre, y ambos estrechaban las manos con fuerza.
Ambos, con un mismo tono de ojos verdes, sostuvieron