Me sentí una idiota, porque, a pesar de que yo presentía eso que se aproximaba, no hice nada por evitarlo. ¿Por qué no había hecho nada por evitarlo? ¿No se suponía que lo odiaba? ¿Que lo odiaba por todo lo que me había hecho? ¿Que lo que yo más quería en este mundo era vengarme de él, enviarlo a la cárcel, manchar nuevamente el nombre de su familia y demostrar la calaña de hombre que era?
Entonces, ¿por qué seguía ahí, quieta, mientras veía cómo sus labios se aproximaban a los míos?
No podía s