Me pareció que el tiempo que esperé sentada, amarrada en aquella silla, fue una eternidad, preguntándome qué estaría pasando en el exterior, preguntándome si tal vez Oliver ya había tomado la decisión de haber acabado con la vida de Cristian.
La vida del guardaespaldas había sido dura y complicada, había estado marcada siempre por la violencia y las guerras, y yo nunca me sentí mal por eso. Yo veía bien cómo miraba a mi hermano Valentín, porque reconocía esa misma mirada en la mirada que me ded