140°
Fue una noche larga y tensa. A pesar de que logramos encontrar cama para todos, nadie fue capaz de dormir muy bien esa noche. Realmente, Dalia se la pasó prácticamente toda la noche en vela, despierta, caminando por la casa, observando a los heridos, vigilando a Valentín y también a Nicolás, y observando de vez en cuando a través de las cortinas de las ventanas, como si presentiera que en cualquier momento algo apareciera desde la calle y nos atacara. Incluso yo tuve aquella extraña sensación de