Lo primero que nos encontramos cuando empujé la silla de ruedas de Nicolás a la casa fue a Dalia. La mujer estaba ahí, tranquilamente sentada en el mueble, sosteniendo un libro en las manos. Cuando lo vio entrar, se puso de pie.
— ¿Qué hace este hombre aquí? — me preguntó confundida.
Y yo entendía completamente la razón de aquella confusión, porque era difícil para ella entenderlo. Evidentemente, Nicolás era uno de los hombres que más daño me había hecho en la vida, y si lo veía desde esa per