Intenté comunicarme con ella, intenté hablarles y razonar, pero estaba claro que no podría hacerlo. Estaba claro que a aquella mujer transformada la habían dejado ahí para matarme.
Entendí precisamente qué era lo que pretendía hacer mi hermano: él sabía que yo iría a las instalaciones, sabía que yo me enteraría en el momento en el que visitara a Alana. Todos sus movimientos estaban fríamente calculados para que yo terminara ahí, encerrado en aquella bodega con esa criatura que se veía peligrosa