Mundo ficciónIniciar sesiónANDY DAVIS
Ni siquiera pude contestar cuando sus labios se posaron suavemente sobre los míos. Apenas era una ligera presión, pero fue suficiente para arrancarme todo el aliento y acelerar mi corazón hasta hacerlo explotar. Mi mano se posó en su mejilla, sintiendo ligeramente lo rasposo de su barba que comenzaba a brotar.
—¡Awww! ¡Qué







