DAMIÁN ASHFORD
Cuando llegué a la habitación del hotel me encontré con un ambiente preparado cuidadosamente. Luces tenues, pétalos de rosa esparcidos sobre la cama, una botella de champagne con dos copas servidas en la mesita de noche. Mi corazón latió con fuerza en mi pecho.
Andy. Mi indomable pantera. Siempre lograba sorprenderme.
El momento se me hacía irreal. ¿Por fin podría tocar su piel? ¿Por fin podría llegar hasta donde siempre soñé? De solo imaginarla aceptando desnudarse ante mí, mi p