LUCIEN BLACKWELL
—Debes de creerme cuando te digo que nunca tuve la intención de lastimarla, nunca quise tirarla desde el primer piso, pero ella me atacó con un cuchillo. ¡Lo clavó en mi pantorrilla la hija de puta! —gritó Bastián furioso, escupiendo sangre y saliva cada vez que hablaba, hasta que de una bofetada lo hice callar.
—¡Le rompiste la espalda! ¡La dejaste sin piernas! —grité furioso, lo tomé por el cabello y comencé a golpearlo con cada palabra que salía de mi boca—. ¡No sé si volve