MOLLY DAVIS
—Mi hijo está en este momento consiguiendo la contraseña de la computadora… —dijo Sergei tranquilamente mientras se movía por su oficina con elegancia—, pero… ¿de qué nos sirve una contraseña, si no tenemos la computadora? La casa del juez Monroy está limpia, la computadora desapareció.
—No desapareció —sentenció el auditor—. La tienen los Ashford, la estúpida hija del juez se la dio a uno de sus hombres, parece que es su amante.
—No tardarán en hallar la forma de conseguir la inf