ALEXEI MAKAROV
Conforme el auto se alejaba, me sentía cada vez más vacío. Me hubiera encantado llevarme algo de ella, algo que me acompañara incluso hasta la tumba si moría en esa cárcel, solo me llevaba su recuerdo, su olor y una promesa que posiblemente no cumpliría.
Parecía que la misión era como otras tantas, igual de fácil, pero algo en mi pecho me decía que no era así. Cuando llegamos a las enormes puertas de acero, mientras mi auto salía, vi el auto de los Ashford entrar. Quien lo condu