SHAWN ROBERTS
—Hicieron un buen trabajo —dijo Ashford viendo la computadora entre sus manos, antes de entregársela a Nick—. Revisa si aún sirve y consigan la información tan preciada para el juez Monroy. Veamos si es suficiente para mandar a su propia hija al hospital.
Nick y Gina asintieron y dieron media vuelta, saliendo de la sala de la villa que Ashford había conseguido para hospedarnos. Antes de que Nick desapareciera por completo de mi vista, me dedicó una mirada que sabía a lástima.
El s