SHAWN ROBERTS
Prudencia, no sabía cuántas veces había escuchado esa maldita palabra en el día, pero ya estaba harto.
No fue difícil entrar al hospital, Rocío había sido muy inteligente, consiguiendo el gafete de un doctor que tuviera ojos azules y cabello negro, que no pareciera muy joven, pero tampoco muy viejo. Me dejó en claro que, aunque parecía impulsiva y algo torpe, no era tonta, tenía un colmillo grande, que le arrastraba y hacía surco en el piso, me pregunté si Carter lo intuía o est