RACHEL MONROY
Llegamos a la casa de mi padre, con la promesa de que un día, tal vez en la oscuridad de un estacionamiento o en el camino más alejado de la ciudad, Shawn me haría el amor en su motocicleta. Sonaba incómodo y al mismo tiempo me moría porque lo cumpliera.
No pude ocultar la sonrisa mientras me alejaba de él. Sus ojos azules estaban fijos en mí y esa sonrisa de medio lado me hacía sentir nerviosa, emocionada, eufórica. Él era una dosis de adrenalina y endorfinas.
Era un amor incorr