ALEXEI MAKAROV
Mi cuerpo entumecido y acalambrado me hizo abrir los ojos. Seguía en mi habitación, pero mi rostro ya no estaba contra la alfombra. Estaba entre almohadas y sábanas, pero… no sobre el colchón. Seguía en el piso y con una camisa nueva.
Apoyé ambas manos para poder levantarme, haciendo gestos de dolor, la carne seguía palpitando, entonces la vi ahí, sentada en una silla cerca de mi escritorio. Cruzada de piernas y de brazos, viéndome con esa intensa mirada azul.
La vi por largos s