ANDY DAVIS
Apreté los labios y guardé silencio mientras le sostenía la mirada al abogado.
—Eso creí —fanfarroneó antes de intentar entrar otra vez a mi casa. Me hice a un lado sin soltarme del pomo de la puerta, dudando si no hacer nada era la mejor opción. Dejar que tomaran las muestras y nos dejaran en paz.
—¿Mami? —preguntó Leoncito y el miedo en su voz me dolió.
Una lluvia de imágenes se proyectó en mi cerebro, todas mostrando a mis pequeños en un laboratorio, asustados, sin querer coope