Mundo de ficçãoIniciar sessãoANDY DAVIS
Llegué presurosa al hospital, con un nudo en la garganta y el corazón acelerado. Cada uno de mis músculos estaba tenso, como si mi cuerpo se preparara para pelear. Pregunté por la habitación de John, esperando que la enfermera me negara verlo por no ser de su familia, pero curiosamente mi nombre estaba en la lista de visitantes permitidos y me lamenté.
—Señora Carpentier, por







