Mundo ficciónIniciar sesiónANDY DAVIS
—¡No son tus hijos, pedazo de retrasado! —grité con furia y me acerqué un poco más—. Mi vientre nunca estuvo enfermo, pero tu semilla estaba podrida, defectuosa, tan inútil como tú intentando ser un buen esposo.
»Esos niños son de Damián, deja de fantasear. Pensé que a estas alturas ya acept







