LUCIEN BLACKWELL
La deposité con cuidado en la cama antes de meterme al baño y preparar la tina con agua caliente. No quería que Camille sufriera de hipotermia. Cuando me di cuenta, ella estaba asomada en el umbral, con esa mirada entornada y aguda, esforzándose por reconocerme. Él hombre que fui, el que vio allá abajo torturando y matando, no era el que quería ser con ella.
Tampoco quería que me recordara como el mafioso que la torturó y amenazó con matarla. Me había convertido en un animal h