Capítulo 83. El presente es hogar.
Ellen.
La tarde estaba tibia, perfumada por el jazmín que trepaba por la galería.
Desde la ventana de su estudio, Ellen podía ver el jardín: Nathan corría tras una pelota, con esa torpeza encantadora de los niños que descubren el mundo a cada paso, y el abuelo Winston lo seguía de cerca, fingiendo cansarse solo para hacerlo reír más fuerte.
Derek los observaba sentado en las escaleras, con una sonrisa serena, de esas que solo nacen cuando el alma está en calma.
Ellen dejó la taza de té sobre