Capítulo 68. Desesperación.
Derek.
El silencio en su oficina era antinatural.
Demasiado.
Los bloques aún estaban en el suelo, la mochila de dinosaurios seguía en el sofá, los crayones rodaban en la mesa… pero Nathan no estaba.
El corazón de Derek comenzó a latir con violencia en su pecho.
—¡Nathan! —gritó, revisando cada rincón, el baño privado, incluso el armario—. ¡Nathan!
Nada.
La ausencia lo golpeó como una pesadilla de la que no podía despertar. Sacó su teléfono y llamó de inmediato a seguridad.
—¡Mi hijo ha desapar