Lena sirvió la infusión caliente.
Un médico naturista se la recetó para tranquilizar el sistema nervioso y lograr que se durmiera sin tomar fármacos.
Alán le dio dos sorbos a su taza. No le hizo efecto. Sus nervios estaban más alterados. Su mirada más aguda.
—¿Qué te ha dicho el abogado? —Lena intentó romper el silencio incómodo.
—Nada —Alán soltó otro suspiro.
—Bien —no sabía con exactitud de dónde venía tanta vergüenza.
Ella estaba en su casa. Mientras acomodaba las hierbas y la miel en la ba