Media hora después, Lena se levantó de la cama con pereza. Alán la vio buscar su ropa interior y su pijama, esparcido por la habitación. En esos momentos de pasión, lo que menos se piensa es en el orden.
Ella arrastró los pies sobre la alfombra. Se agachó para recoger la blusa de tirantes que descansaba a un lado de la cómoda. La sacudió antes de ponérsela.
Sus movimientos reflejaban el cansancio dulce del encuentro, pero también una prisa silenciosa. Alán la siguió con la mirada. Apoyó l