Lena se levantó de la cama en busca de un vaso de agua fresca; había pasado ya una hora y media desde el momento exacto en que Alán salió de la casa.
No se le hizo extraño que todavía no hubiera regresado al departamento. Los imprevistos en los negocios eran eso, cosas que pasaban sin previo aviso y demandaban atención inmediata.
Se sentía bastante descansada tras la siesta. Tenía el rostro un poco hinchado por el sueño reciente, pero fuera de ese detalle, no sentía ningún otro malestar en su