Alexander
Me encontraba besando a mi amor con intensidad, disfrutando del momento, cuando ella se separó suavemente y dijo con una sonrisa:
—Espera, necesito darme una ducha. Y tú también —agregó, mirándome con picardía.
—Claro que sí, pero primero iré a ver a mi madre. Ya vuelvo en un rato.
—Okay, mi amor —respondió, acariciándome la mejilla antes de desaparecer en el baño.
Salí de la habitación y me dirigí al cuarto de mi madre. Al entrar, encontré a Sarah junto con Alexandra y Natalia.