Capítulo 40

Todos estamos en el comedor, y no me doy cuenta de cuánto he comido hasta que alguien me habla.

—Georgina... qué extraño verte comiendo tanto—

Tengo la boca llena. Mastico despacio y sonrío con los labios rectos.

—Oh, sí, es que estoy tomando vitaminas. Ya saben que no me he sentido muy bien estos últimos días—

El almuerzo termina, y el trabajo también.

Liliana y yo decidimos ir a un restaurante y hablamos mucho.

—¿¡Qué hizo qué!?—

—Baja la voz—le reclamo, y ella se toma un largo sorbo d
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