Todos estamos en el comedor, y no me doy cuenta de cuánto he comido hasta que alguien me habla.
—Georgina... qué extraño verte comiendo tanto—
Tengo la boca llena. Mastico despacio y sonrío con los labios rectos.
—Oh, sí, es que estoy tomando vitaminas. Ya saben que no me he sentido muy bien estos últimos días—
El almuerzo termina, y el trabajo también.
Liliana y yo decidimos ir a un restaurante y hablamos mucho.
—¿¡Qué hizo qué!?—
—Baja la voz—le reclamo, y ella se toma un largo sorbo d