Me mordí el labio dentro del coche.
—Volveré antes de dos semanas... te lo prometo.—
—No prometas nada. No quiero ilusionarme en vano—
—Siempre cumplo lo que prometo, y lo sabes—
Me abrazó con delicadeza.
—Los voy a extrañar —susurró, acariciando mi vientre antes de llenarlo de besos.—
—También te vamos a extrañar... prométeme que te vas a cuidar.—
—Lo haré.—
Nos besamos con la intensidad de quien no quiere despedirse. Nuestras frentes quedaron unidas por unos segundos.
—Estás a cargo,