El tiempo avanza con una lentitud exasperante, y la desesperación carcome mi paciencia.
Necesito ver a Georgina. Apenas hemos podido hablar, y eso me inquieta. No quiero que saque conclusiones erróneas por mi ausencia. La próxima vez que tenga que viajar, si ella no viene conmigo, simplemente no habrá viaje.
Por ahora, me consuelo con las fotos que me envía de su pequeña pancita. Siempre sonríe, posando su mano sobre su vientre, y la ternura en su gesto me desarma. No puedo evitar pedirle más