Jessy caminaba por la habitación distraída, con la mente aún revuelta por todo lo que había vivido las últimas semanas. El cansancio parecía permanente y el malestar estomacal, una constante molestia. Atribuía todo al estrés, a los cambios, a las emociones contenidas por lo que había pasado con Peter.
Desde hacía días, su apetito era irregular. Por las mañanas despertaba con náuseas ya media tarde sentía una fatiga intensa. Creyó tener algún tipo de virus. Incluso pensó en una gastritis mal cui