Diego
Las reuniones del Gremio no eran nada en comparación con esto.
Este lugar...
No existía en mapas, ni en registros oficiales. Oculto entre una red de túneles bajo la ciudad, donde ni siquiera los cazadores callejeros se atrevían a meter la nariz.
Una vez cruzabas la puerta, y tenías la sangre adecuada para activarla, se abría el verdadero corazón del mundo.
La élite.
Los que dictaban quién vivía y quién moría.
Y ahí estaba yo.
Un simple humano entre bestias, ángeles, demonios con trajes c