Zeiren
Tener un fantasma dentro de mí era una jodida pesadilla.
Cada músculo de mi cuerpo se sentía más tenso de lo normal, como si estuviera en una constante lucha con algo invisible.
Mi piel hormigueaba con una energía extraña, diferente a la que sentí recorrerme cuando mi instinto tomó el control.
Esta vez era él.
Damien.
Lo sentía moviéndose dentro de mí, no físicamente, pero sí como una presencia invasiva en mi cabeza. Como si mi mente ya no me perteneciera del todo.
—Relájate, híbrido.