El sol apenas comenzaba a asomar cuando Thomas bajó las escaleras con su maleta en la mano. Había pasado la noche sin dormir, dando vueltas en la cama, viendo las horas pasar, esperando que llegara este momento. El auto lo esperaba afuera. El vuelo a Miami salía en tres horas. No tenía boleto de regreso. No sabía cuándo iba a volver. O si iba a volver.
En su pecho, el corazón le latía con una fuerza que no sentía desde hacía meses. Iba a buscarla. Iba a decirle que lo dejaba todo. Iba a decirle