El ascensor descendía lentamente por el edificio de cristal. Las luces de la ciudad se reflejaban en las paredes metálicas, y el silencio era apenas roto por el zumbido del motor. Lenna estaba apoyada en la baranda, con los brazos cruzados, una sonrisa que no podía ocultar. Juan Diego estaba a su lado, mirándola con una mezcla de admiración y curiosidad. Había algo en ella hoy que lo deslumbraba. No era solo el vestido color marfil, ni el cabello suelto, ni el brillo de sus ojos. Era su actitud