La oficina de Construcciones Fuentes había vuelto a la vida. Thomas caminaba por los pasillos con pasos firmes, el traje impecable, la corbata bien ajustada, los papeles bajo el brazo. Los empleados lo saludaban con una sonrisa que no veían desde hacía meses. Los números bailaban en las pantallas, los proyectos se reactivaban, las llamadas de los clientes volvían a ser de negocios y no de cobranza. El gerente financiero le había dicho esa mañana que los fondos del inversionista extranjero no so