Lenna entró a su apartamento con las piernas temblando, las manos frías, la cabeza llena de preguntas que no tenían respuesta. Cerró la puerta detrás de ella y se apoyó contra la madera, como si necesitara que algo la sostuviera. El vestido color marfil le caía sobre el vientre donde, hacía unas horas, había descubierto que crecía una vida. Cuatro meses y medio. Casi cinco. Y ella no lo sabía.
Caminó hacia el sofá con pasos que pesaban como losas. Se dejó caer sobre los cojines blancos, abrazó