La mañana siguiente amaneció con un sol tímido que se filtraba por los visillos de la habitación. Lenna se había levantado temprano, antes que Juan Diego, antes que Diego, antes que el sol. Quería que fuera especial. Quería que él supiera que estaba ahí, que lo cuidaba, que no lo iba a dejar solo nunca más.
Bajó a la cocina con pasos silenciosos. Abrió la heladera, sacó los ingredientes, y comenzó a preparar el caldo. Pollo, verduras, hierbas aromáticas. Todo cortado con cuidado, todo cocinado