Capítulo 21.
El problema que ahora enfrentaba estaba causando que la molestia en su entrepierna fuera aún más insoportable. Las horas continuaban y Aegis no era suficiente distracción para Mateo, aún cuándo había tanto por resolver. Su mente no funcionaba como debía hacerlo, sus manos se negaban a trabajar, logrando que la frustración sólo incrementara.
Tenía que trabajar esos días sin pensar en nada más porque su madre quería espacio para su dichoso cumpleaños el fin del mes, pero no lograba concentrarse.